El cíclope

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Primero hay que vivir, decía Claudia, y era difícil no estar de acuerdo: antes de escribir había que vivir las historias, las aventuras. A mí no me interesaba, por entonces, contar historias. A ella sí, es decir no, no todavía; quería vivir las historias que años o décadas después, en un incierto y sosegado futuro, contaría. Claudia era cortazariana a más no poder, aunque su primera aproximación a Cortázar había sido, en realidad, un desengaño: al llegar al capítulo 7 de Rayuela reconoció, con pavor, el texto que su novio solía recitarle como propio, por lo que rompió con su novio y comenzó, con Cortázar, un romance que tal vez aún perdura. Mi amiga no se llamaba, no se llama Claudia: protejo, por si acaso, su identidad, y la del novio, que entonces era ayudante de cátedra y ahora de seguro da clases sobre Cortázar o sobre intertextualidad en alguna universidad norteamericana.

Lee éste y otros cuentos aquí: http://www.piedepagina.com/redux/category/especiales/el-futuro-no-es-nuestro/

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