Rituales

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Elegía a un perro en vísceras

«soy un dios limitado».

JHOVANA AGUILAR JIMÉNEZ

en un trayecto a una tal facultad de humanidades

recorrí en línea oblicua los carriles de periférico

de lunes a viernes

por trescientos y tantos días

durante cuatro años

en un viaje redondo

 

cuántos centenares de animales torcidos en el asfalto

cuánta sangre seca como un derrame petrolífero en la costa

cuántas pieles de adherencia irreductible

estampadas como un sello postal sin remitencia

 

un día

de lunes a viernes

en un viaje redondo

comencé a rezarles

 

mis dioses acaso tuvieron orejas acaso mis dioses fueron reales

o el lamento de una plegaria jamás domestica el horror de escuchar

el chillido de un perro desconcertado ante la inminencia de su muerte

la agilidad de un gato rebasada por un automóvil a más de 80 km/h  

 

el golpe y la explosión

 

todos los días

la congoja de su agonía

todos los días el rezo inútil

que ningún ser vivo sea atropellado hoy

todos los días la sordera de los dioses

que ningún ser vivo sea atropellado hoy

todos los días una procesión de prisas al volante
que ningún ser vivo sea atropellado hoy

 

todos los días el golpe y la explosión.

 

 

 

Malos hábitos

el mal hábito de anidar la furia.

el mal hábito de contar animales atropellados los siete días de la semana.

el mal hábito de conservar espejos rotos.

el mal hábito de contemplar las patas tiesas de un pitbull dentro

[de una bolsa de plástico enfrente de la casa.

el mal hábito de despellejar la piel de los dedos hasta que supuren sangre.

el mal hábito de destruir lo amado.

el mal hábito de repetir diez veces lo que Sontag escribió en sus diarios:

 

no soy una buena persona.

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