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22 Ago: La ciudad

Dijiste:

“Iré a otro país, veré otras playas;

buscaré una ciudad mejor que ésta.

Todos mis esfuerzos son fracasos

y mi corazón, como muerto, está enterrado.

¿Por cuánto tiempo más estaré contemplando estos

despojos?

A donde vuelvo la mirada,

veo sólo las negras ruinas de mi vida,

aquí, donde tantos años pasé, destruí y perdí.”

No encontrarás otro país ni otras playas,

llevarás por doquier y a cuestas tu ciudad;

caminarás las mismas calles,

envejecerás en los mismos suburbios,

encanecerás en las mismas casas.

Siempre llegarás a esta ciudad:

no esperes otra,

no hay barco ni camino para ti.

Al arruinar tu vida en esta parte de la tierra,

la has destrozado en todo el universo.

22 Ago: Las ciudades y la memoria. 2

Al hombre que cabalga durante mucho tiempo por tierras selváticas le dan ganas de ver una ciudad. Finalmente llega a Isidora, ciudad donde los palacios tienen escaleras de caracol con incrustaciones decaracoles marinos; donde fabrican violines y catalejos artísticos; donde el forastero indeciso entre dos mujeres encuentra siempre a una tercera; donde las peleas de gallos degeneran en sangrientas riñas entre apostadores. Él pensaba en todas estas cosas cuando deseó ver una ciudad. Isidora es la ciudad de los sueños, con una salvedad: la ciudad soñada lo albergaba siendo aún joven, pero llega a Isidora ya viejo. En la plaza está la tapia de los ancianos que ven pasar a la juventud; él está sentado junto a ellos. Los deseos son ya recuerdos.

15 Ago: Las cosas

Se van yendo las cosas

en un ritual tranquilo.

 

No sé si desaparecen

o sólo cambian de lugar.

Pero cada vez son menos

las cosas y parecen perderse

alrededor de mí

en una blanca neblina.

 

Esa luz de la tarde las protege.

 

Los días se van llevando las cosas que he querido.

Con pasos secretos, a mi espalda

se desvanecen. Las cosas

pequeñas, provisionales. Las cosas

que supuse que eran mías.

 

Y cada vez me siento

más solo, pero más ligero.

Un emigrante, digamos,

que va perdiendo su equipaje

pero no lo lamenta.

 

Creo que mi vida

ha sido un ir dejando cosas

extraviadas, inútiles

y queridas

en lugares que he olvidado.

08 Ago: Soundtrack

Canciones que cuentan tu historia

sin saberlo.

No importa quién ni dónde,

pero alguien las escribió

pensando justo lo que sientes

al conducir por la carretera a medianoche,

y besar sin aviso a una chica

y acariciarla debajo de la falda.

Como si pudieras cantarlas.

Como si no las escucharas

en los microbuses,

entre motores que aceleran

y neumáticos marcando el pavimento,

como si no fueran tan sólo

algunas notas

del himno de tus huesos

08 Ago: Luces

El identificador de llamadas muestra tu nombre.

En la ventana, un hormiguero de gente

construye el segundo piso del periférico.

 

Algún día, su lugar será ocupado

por autos con las luces encendidas

y los motores en marcha.

 

Igual que el teléfono, dejarán de sonar.

08 Ago: La rana que quería ser una rana auténtica

Había una vez una Rana que quería ser una Rana auténtica, y todos los días se esforzaba en ello. Al principio se compró un espejo en el que se miraba largamente buscando su ansiada autenticidad. Unas veces parecía encontrarla y otras no, según el humor de ese día o de la hora, hasta que se cansó de esto y guardó el espejo en un baúl. Por fin pensó que la única forma de conocer su propio valor estaba en la opinión de la gente, y comenzó a peinarse y a vestirse y a desvestirse (cuando no le quedaba otro recurso) para saber si los demás la aprobaban y reconocían que era una Rana auténtica. Un día observó que lo que más admiraban de ella era su cuerpo, especialmente sus piernas, de manera que se dedicó a hacer sentadillas y a saltar para tener unas ancas cada vez mejores, y sentía que todos la aplaudían. Y así seguía haciendo esfuerzos hasta que, dispuesta a cualquier cosa para lograr que la consideraran una Rana auténtica, se dejaba arrancar las ancas, y los otros se las comían, y ella todavía alcanzaba a oír con amargura cuando decían que qué buena Rana, que parecía Pollo.