Bájate un libro

27 Sep: ¿Estoy con la persona correcta?

Soy un turista con árboles amarillos

y escarabajos gigantes en la memoria.

Un requinto con cabeza de pato.

Un perro de agua muy solo,

negro y brillante, en medio del pueblo.

Nunca aprendí a tocar la jarana

ni la quijada de burro.

Nunca hablarán de mí los ancianos

que beben cuando anochece.

Pero te escribiré sobre la vez

que me arrojé al río

para demostrarte que sabía nadar,

porque estabas sentada en la orilla

y me mirabas.

27 Sep: ¿Cómo puedo encontrar el amor de mi vida?

Prueba meter los dedos en un enchufe de luz, o a pasar de un cuarto a otro a través de la cornisa cuando esté lloviendo. Inhala corrector de máquina de escribir. Intenta el juego de apagar las luces: haces diez sentadillas respirando profundamente, al terminar la última guardas el aire por 10 segundos y alguien entonces debe presionar tu pecho rodeándote con los brazos hasta que te desvanezcas.

12 Ago: El día es lindo

El día es lindo

y desde que amaneció

no ha hecho más que crecer

como si fuera un árbol,

y tiene a esta hora

una rama que canta como un pájaro

y una fruta que vuela en forma de avión

y un perfume que trepa en forma de sol.

El día es lindo

porque todavía no sabe

que a ti te cambiaron de colegio.

21 Jul: Puerta cerrada

Ella cierra la puerta.

Atrás, el mundo,

el ruido del mundo,

la fortuna

con sus garras de fiera.

En el vapor austero de su alcoba,

Juana desata las manos

de sus manos,

retira la aturdidora venda

de sus ojos,

toma una pluma:

“Primero sueño.”

Dos palabras

que

inauguran

un siglo

de mujer.

21 Jul: Casa vacía

Todos los días me deshago de la hierba

que crece dentro de la casa

pero crece de nuevo,

rompe la casa y la deshoja.

A ella entran todo el tiempo

cosas que se hunden en la hierba.

Mi cuerpo es esta casa vacía

A la que también yo entro

pero que no me habita.

15 Jul: Navegación

En las mansas corrientes de tus manos

y en tus manos que son tormenta
en la nave divagante de tus ojos
que tienen rumbo seguro

en la redondez de tu vientre

como una esfera perpetuamente inacabada

en la morosidad de tus palabras
veloces como fieras fugitivas
en la suavidad de tu piel
ardiendo en ciudades incendiadas
en el lunar único de tu brazo
anclé la nave.

Navegaríamos,
si el tiempo hubiera sido favorable.

23 Jun: En la libreta azul me veía mucho más lindo

El sueño es escribir un poema que sea como un pequeño bombardeo

interior sin hacernos parecer estúpidos

corazones de felpa. No, el sueño es escribir un poema que

sea aceptado en los supermercados

a cambio de electrodomésticos. No, el sueño es

escribir un poema que pueda ser exhibido

tras una línea de seguridad

en una galería de moda. No

el sueño es escribir un poema que asfixie

a todos los otros poemas y se quede con sus propiedades

por muy pequeñas que sean.

02 Jun: Instrucciones para leer un poema

1.Para empezar levanta el poema cuidadosamente de su papel. 

2. Sopesa el poema en la palma de tu mano.

3. No temas al poema.

4. Toca con tus dedos los bordes del poema:

a. ¿Es áspero o suave?

b. ¿Es pesado o ligero?

5. Arroja el poema al aire. ¿Flota?

6. Pon el poema en tu boca. O bien:

a. Pon una pequeña cantidad sobre tu lengua como si fuera una pasta de dientes.

b. Introduce el poema entero en tu boca como una rebanada de pastel. 

7. Retira la primera y la última palabra del poema. Agítalo fuertemente. Cada palabra debe salirse de su verso.

8. Coloca las palabras en tu boca y saboréalas. Chúpalas. Mastícalas. Haz gárgaras. Oculta las palabras en tus mejillas. Escúpeselas a la gente. 

9. Cuando hayas terminado regrésalas a su lugar.

10. Susúrrale al poema.

11. Grítale al poema.

12. Recita el poema en plena luz del día / bajo la luz de la luna / con la luz encendida / con las luces apagadas / en el cuarto de baño / en el jardín / debajo de un árbol.

13. Recita el poema en los días soleados / los días de lluvia / en días tranquilos / en días ventosos / con el estómago vacío / con la boca llena. 

14. Pon el poema en bloques y acuéstate debajo. Ponlo a la hora. Envuelve cada palabra en aceite. Lima los números del motor. Repinta el poema.

15. Desayuna sobre el poema. Mánchalo de café.

16. Párate sobre el poema.

17. Riega el poema.

18. Mezcla el poema con la ropa sucia.

19. Lleva el poema en el bolsillo durante una semana.

20. Ahora ya el poema te pertenece.

02 Jun: Lluvia

Puedo escucharte

haciendo pequeños agujeros 

en el silencio

Lluvia

Si fuera sordo

los poros de mi piel

se abrirían para ti

y se cerrarían

y te conocería

por tu lamedura

si fuera ciego

ese especial olor tuyo 

cuando el sol

endurece la tierra

el firme tamborileo

que produces

cuando el viento amaina 

pero si no pudiera 

escucharte olerte

o sentirte o verte

aun así seguirías 

definiéndome 

dispersándome 

empapándome

Lluvia