Bájate un libro

12 May: Herencia, I

Muda la existencia del hombre

porque las palabras aún no corrían

por las raíces del árbol.

El hombre vagaba por el bosque

y recolectaba frutos,

y entonces fue verbo su alimento.

Él lo supo siempre;

por eso este lápiz con el que dibujo

los signos que me heredó el árbol.

12 May: Nocturno vegetal

Por la noche

cuando todos duermen,

crecen las plantas a otra velocidad.

La flor se abre,

su pistilo tiembla en la dicha de su savia

y no podemos atestiguarlo.

No corre igual el tiempo en esas horas.

En la corteza del árbol

gira el hoyo del carpintero

y en él pone sus huevos el misterio.

El viento columpia en las ramas

su danza temblorosa

y caen las semillas a la tierra.

A veces, cuando todos duermen,

me deslizo entre las sombras

a anhelar los secretos de las plantas,

a saciarme en sus olores,

a tomar con mi lengua

sus aguas verticales.

21 Abr: Te quedaste

Reluciente, con la mirada

puesta en los altos ideales

de una primera juventud,

en el anuario, al fondo, atrás

de la Enciclopedia Británica

y los cuadernos con poemas

de amor oscuro que enmohecen

junto a medallas y trofeos,

al final de la estantería

tocando el cielo raso, allá

entre las páginas dobladas

por las esquinas de tu nombre,

encima de los soldaditos

de plomo, sobre un álbum donde

tímidas manos recortaron

los perfiles de tu nobleza,

debajo del polvo, debajo

del agua inmóvil de los atlas

donde jamás habrás de hallarme.

21 Abr: Negro sol

Nadie nos dijo que sería

fácil andar sobre esta tierra,

que los senderos a la muerte

son un atajo hacia su cúspide,

o que el dolor del alma hiere

las soledades que nos restan.

No hubo advertencia en los antiguos

nombres de la melancolía.

No eran presagio: “bilis negra”,

“tristeza sin raíces”, “duelo

frente a una pérdida intangible”.

Pesa la tarde en el sentido

de su cancelación. El nuestro

nos lo ha enseñado un sol más duro

y hemos tenido que aprender

a caminar con él a cuestas

17 Mar: Nubes

allá arriba las maravillosas nubes coronan un cielo

rojo e iracundo de amistades y júbilos y canciones y

marionetas niños serios y mujeres guapas lagos y ríos y

vastas soledades y más niños y marionetas y hombres

cansados bebiendo cerveza refrescos oscuros jugando

cartas con los sordos y ajenos funcionarios del hoy y

mañana arriba las maravillosas nubes me aterran con

su fuerza esa claridad de espejo que en su centro grita

y ofende a otras pieles como una infección que no cesa

por eso digo salud

03 Mar: No menos luz

No por ser la postrera, menos luz

última luz de la tarde.

Empoza entre las nubes

la experiencia

de calentar el mármol

y traspasar el ámbar.

Di algo antes de huir

instante o siglo.

Tan sólo una palabra de consuelo.

No enmudezcas cercada por el frío

en los umbrales del invierno.