
Ojos inquietos,
como niños, preguntan
a un libro abierto.
Ojos cansados,
como ancianos, sonríen
al sueño ansiado.
Ojos abiertos,
como bocas, devoran
conocimiento.
Ojos cerrados,
como libros, esperan
hasta ser polvo.
Ojos pacientes,
como primavera, ven
brotar ideas.
Ojos furiosos,
como perros, se muerden
con fieros párpados.
Ojos curiosos,
como gatos, caminan
sobre hartos rostros.
Ojos dudosos,
como enfermos, eligen
o vida o muerte.
Ojos benévolos,
como un verso, se paran
a hablar a un alma.
Ojos rabiosos,
cual suicidas, se arrojan
a esa otra vida.
Ojos perdidos,
como amantes, se encuentran
aun sin buscarse.
Ojos maduros,
como árboles, les nacen
manos y labios.
Ojos inermes
se refugian, como huérfanos,
en tierno abrazo.
Ojos fugaces,
como el tiempo, se alejan
mas recordándose.
Ojos profundos,
como un sueño, aparecen
si otros se cierran.
Ojos serenos,
como preguntas, saben
van a encontrarse.
Semblanza
Edwin Guillermo Pérez Flores (Ciudad de México, 1996) es estudiante de Letras Hispánicas en la UNAM. Ha recopilado en sus sueños una antología de sus mejores días (esperemos que tampoco salga de ahí la de sus peores). Ha coordinado, junto a la Soledad, un proyecto cultural y ecológico encargado de recolectar las lágrimas de quienes sufren y escribir con ellas en su alma. Es becario del Instituto Para Devolverle Al Pueblo La Poesía. Le tiemblan aún las palabras, a pesar del tiempo.
Muy bonito, felicidades, llegarás muy lejos ❤️🥺