
Mis ojos descalzos caminan sobre tu alba piel,
Estremeciendo las plantas de mis pupilas.
Mi mirada busca interpretar
Las cartas sobre la mesa
Que tus palabras dejan
En los misterios del día.
Tu largo y fino cabello
Se ondula y extiende
A los caprichos del viento.
Mi lengua voraz y hambrienta
Devora la voz de mi trémulo anhelo,
Y mis dientes trituran estos tristes versos,
Revueltos y agitados en el sopor de mi silencio.
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