
Cuando
Mariana
y
Yo
Nos desterramos
bebimos de aquella
fuente
prohibida
Vimos las cosas como son
y nos quemó
sentir la verdad
en la piel
El día que huimos
con el cuerpo
marcado
Las cosas perdieron su nombre
Silenciosos
Usamos los dedos
para señalar el hambre
Nuestros labios
se entrelazaron en un rito sagrado
somos seres de lodo
nos moldeamos al caminar
La vida mortal germina
tras nosotros
Las estrellas se volvieron polvo
y durante un instante de Dios
vivimos en tinieblas
con el corazón pegado al otro
Nombramos a nuestro amor
con un vocablo de viento
Entre latidos
aprendimos el lenguaje de las flores
párvulas anteras nos crecieron en los labios
y así recorrimos el mundo
atados al plumaje del colibrí
El cielo
vasta vasija cetrina
nos señaló el camino
como coleópteros
expandimos nuestras alas vírgenes
A un horizonte
Incierto
e
Infinito
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