
De vez en cuando, al despertar y recordarlos, escribo en mi libreta los sueños que me parecen fascinantes. Pero no ocurre así contigo. Empecé a soñarte noche tras noche y te convertiste en mi secreto favorito, ese que soy incapaz de contar. Cariño, te volviste mi debilidad y es tan difícil de controlar, no puedo sostenerte la mirada sin sentir el vacío de ese abrazo que nunca me diste. Es lo que más deseo: sentirte rodeándome, sentir cómo tu respiración le da a mi alma un poco de tranquilidad.
En la imaginación, recolecté cada pequeño detalle de tus caricias sobre mi cabello, tus labios sobre mi mejilla, el sonrojo de mi rostro, tú susurrado por lo bajo un suave te quiero. Eso fue lo que me hizo soñar contigo cada noche.
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Fui recolectando mis sueños,
sueños donde eres protagonista,
sueños donde me amas,
sueños donde nos pertenecemos,
sueños donde un nosotros existe.
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El ritual de siempre: te apoderas de mis primeros pensamientos al despertar. Tu nombre resuena con tanta intensidad dentro de mí.
Me volviste una persona frágil, una que se aferra a cálidos recuerdos, al contacto y a los besos que existieron sólo en esos sueños donde pintaste noches estrelladas, líneas invisibles, un laberinto donde quedé atrapada. Ansioso, mi corazón se decepciona al no tenerte, y es que necesito tanto de ti: los sueños ya no bastan para poder sostenerme.
El cuerpo me exige tu contacto, mi pulso se acelera como si miles de colores explotaran dentro de él. ¿Por qué siento que te pierdo? No me importa cuánto tenga que arrastrarme, ni la explosión que puedes llegar a causar, ni lo mucho que me duele caer sobre la realidad de no tenerte más que en ilusiones.
Pero ahora no eres más que eso: un ritual para mis noches y mañanas. Acaso sólo duermo con el deseo de que aparezcas. Te convertiste en el hábito que me quita el insomnio. Me regala tal calma pensar que me estás esperando en algún lugar, con una nueva versión para darme. Haces feliz a mi corazón y no lo sabes.
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Recolecto cada día un sueño más en los apuntes de mi corazón: ahí creé pequeñas constelaciones de estrellas para nosotros. Mi secreto es que te quiero y que cada día que pasa, cada sueño que guardo, cada sonrisa inconsciente que me das y cada palabra que dices, me hace creer que podrías amarme más allá de un sueño.