
Los rituales nos ayudan a generar constancia, por ejemplo, cuando nos proponemos hacer ejercicio no importa la hora, sino que lo realicemos. Lo veo en mi papá, a quien le gusta jugar frontenis.
Al realizar mis tareas o empezar a estudiar siempre limpio mi espacio pues me ayuda a tener una organización mejor y por lo tanto a enfocarme más, también me gusta prender una vela con un aroma agradable.
Mi tía va todos los domingos a dar la ofrenda a los enfermos. Eso es bueno porque ayuda a los demás y veo el agradecimiento de las personas al compartir un poco de lo que tienen con nosotros. Recuerdo que un día le regalaron un pay de calabaza delicioso que disfrutamos demasiado.
Me gusta tomar un vaso de agua al despertarme o en las mañanas salir a caminar, me ayuda a despejar mi mente y relajar el cuerpo. Otro ritual que tengo con mi familia es comer bacalao y romeritos en Navidad.
Los rituales son diversos y cada persona tiene uno.