
Despierto, el dolor en mi pecho se ha ido
llevándose consigo nuestra última mirada.
De ti, solo me queda un recuerdo borroso,
dulce cuando lo completo con palabras sutiles.
Los días de calma te hacen presa de mi olvido.
Solo vive una sombra de lo que fuiste,
que el sol recuesta a los pies de un manzano
del jardín que alguna vez plantamos.
Si un día los árboles caen y las sombras arden,
si mi olvido se atreve a separar nuestro abrazo,
serán estas palabras las que esculpan tu memoria.
Porque todo va mejor cuando tu recuerdo no se va.