
Amor mío, hoy te tengo grandes noticias, aunque sé que me odiarás por esto. Hoy como cada noche te escribo una carta y, con lágrimas en los ojos, lamento decirte que esta será una de las pocas que me quedan por dedicarte. Últimamente, la casa se ha sentido distinta. He repetido la misma rutina de todos los días, pero la mecedora en el balcón, donde solías ver los atardeceres, ahora rechina. Las plumas del salón, que disfrutabas ordenar por colores, ahora se han vuelto un simple montón más de plumas, y el café cargado con dos cucharadas de azúcar que únicamente tú sabías hacer me sabe diferente.
Desde marzo ya nada es igual, hace seis meses que la casa se siente extraña, ya no se siente acogedora. Será el primer año que ponga el altar solo y veré tu foto ahí cada mañana.
Los días han pasado lentos y las noches se han vuelto muy largas porque las paso extrañando tus caricias. Pero, cariño mío, sé que pronto ya no será así.
Hace unas semanas que me he sentido mal. He decidido acudir al médico y me han hecho algunos análisis. Me han dado una gran noticia y me temo que no te agradará, sé que me odiarás por la decisión que he tomado, pero la he tomado pensando solamente en ti.
He de confesarte algo, y es que verdaderamente me encontraba asustado, pero, al pensar que pronto podré tomar suavemente tu mano, decirte cuánto te amo y mirar los atardeceres sentados en nuestro balcón me he tranquilizado; la vida me ha dado esta nueva oportunidad y no me puedo permitir desperdiciarla.
Tengo cáncer. El doctor me ha explicado que me encuentro en una etapa temprana de la enfermedad, que es curable, pero he decidió no tomar el tratamiento. Quiero vivir cada día con la mejor actitud que me sea posible hasta que ya no haya un mañana. Sé que me odiarás por no haberme curado, pero sería muy egoísta de mi parte quedarme aquí y no acompañarte. No necesito curarme, de nada me serviría estar bien si no me puedo encontrar a tu lado.
Por lo pronto, me despido de ti, amor mío, pero debes saber que esto no será un adiós definitivo, esto es solo un hasta pronto.
Tu eterno enamorado, Julián.
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