
“¿Cómo te fue en el cementerio? ¿Encontraste alguna? El volumen 68 está a punto de salir, y los de Pab-Lobe están presionando por enviarles un par más… ¿Solo una?”
“Y mi última…”
“¿Qué? ‘Nal, ya ca—”
“Fue un gusto, Vin.”
“…el gusto fue mutuo.”
Desde la secu rescatamos… en realidad robamos, cartas olvidadas con el afán inicial de preservar —una pequeña aportación a la Biblioteca de Babel—; afán que pronto se tornó en algo comercial al llegar a los oídos de la editorial Pab-Lobe, proyecto físico que buscaba hacerle cara a movimientos digitales como The Unsent Project.
Recopilamos cartas de todo tipo. Mis favoritas, las de odio: engaños, deudas, proyecciones más que nada. Las favoritas de Paynal eran las de amor. Algunas incluso las “recicló” en lo que le escribía a su novia… Se casaron poco después de la carta.
Yo las editaba o recuperaba de su general deterioro. ‘Nal las buscaba en la Ciudad: dormidas bajo puentes o sentadas en bancas, abrazadas en botes de basura o acostadas en todo el suelo que tenían para hacerlo; abandonadas, solas, muchas probablemente nunca fueron leídas.
Eventualmente propuse los cementerios. Como cualquier persona con sentido común, ‘Nal se negó. Y como cualquier persona, lo terminó haciendo.
Al principio no encontró mucho. Pero, buscando en otros panteones, entre ramos y grietas, empezó a encontrar más… Fueron las más tristes de leer. Probablemente fue la suma de todas, llegando ésta al final, lo que lo quebró…
Al reencontramos —yo también ya retirado— le di la primera de las dos hojas que componían la carta. Un recuerdo. Un pacto… Así volvimos el punto de nuestra historia en una coma, milagro muy deseado, sea en tinta o en teclado…
Pab-Lobe lanzó un sitio tipo Tu Secreto, aunque los amores, miedos y tristezas, fueron los mismos… Y yo, cuando creo estar enamorado, me pongo a leerla de nuevo, checando si es verdad:
(…) empecé a reconocerte, a ‘aceptar’ aquellas cosas que llamamos defectos, como realidades: desviaciones naturales de la perfección idealizada con la cual juzgamos lo verdaderamente experimentable, lo que sí existe en el mismo Tiempo y Lugar que nosotros.
Por lo que no debería necesitarte… significaría que el amor ha acabado, quedando solo el miedo: miedo de quedarme solo y sin sustento interno, arrojado al exterior para buscar cariño por mi propia falta de estructura, por mi inseguridad.
Te arrancaron de nosotros y te extraño… Pero quiero cumplir tu deseo: No Dejar de Encontrarme por Encontrar a Alguien Como Tú.
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