Algún día plasmaré tu nombre en papel y lo pronunciarán mis labios

pexels-scottwebb-136411-scaled-thegem-blog-default

Algún día plasmaré tu nombre en papel y lo pronunciarán mis labios, pero ahora tengo que conformarme con la incertidumbre de no saber nada de ti. ¿Dónde estás? Me pregunto si vendrás a mí. Quiero creer que la espera valdrá la pena, pero ¿si no es así? Quiero aliviar el peso de mi corazón y sopesar la tristeza que siento y arrastro desde hace años. Te amo con cada parte de mi herido corazón, pero también te odio por hacerme sentir como una loca, una demente que espera con fe algún día verte y sentirte.

Hay días que no logro contenerme: lloro sin darme cuenta, sintiendo que algo me falta. Me pregunto con frecuencia si ese algo eres tú. Me niego a creer que una persona puede complementar a otra, pero ¿y si es cierto? No quiero admitir que me equivoqué, porque todo en lo que he creído sería falso. Me cuestiono si eres un engaño, una mentira para mitigar el dolor de mi alma que creía que un día no estaría sola y encontraría a alguien con quien compaginara.

¿Qué me pasa? Este dolor en el pecho aún no me abandona. La única manera para apaciguarlo es imaginarte: me abrazas por la espalda mientras te acaricio los brazos, me envuelve tu embriagador aroma y no puedo evitar acercarme a tu pecho. Ahí es tan cálido. Esa sensación me enajena, pues eres como un bálsamo para soportar día tras día. Me susurras que eres el compañero con quien puedo compartir la vida, alguien con quien enfrentar el futuro, un puerto seguro al que puedo volver sin importar la adversidad de la vida; el lugar de paz que han buscado mi alma y mi ser. A tu lado me siento amada, protegida, segura; escucho los latidos de tu corazón, tu respiración cálida soplándome en el cuello, susurrándome al oído todas las formas en las que serás capaz de provocarme. No me atrevo a soltarte, no quiero, me niego a dejar ir todo lo que quiero que seas, lo que espero que seamos.

He tratado de buscarte en otros cuerpos, pero en ninguno te encuentro. ¿Debería hacerte a un lado y conformarme con alguien más? ¿Debería dejar de buscarte y anhelarte? Por momentos me siento derrotada. Me dicen que debo dejarte ir, pero dejar ir la idea de encontrar a alguien que me haga vibrar el alma y llene de calidez mi espíritu, me mata.

Te amo. ¡Maldición! Quiero gritártelo a la cara, pero no te encuentro. Por favor, aparece, no me dejes con esta agonía que merma mi voluntad y lastima mi alma.

Tengo que preguntarme si tal vez no quieres que te encuentre. Después de todo, escribí esto para alguien que no existía.

4

Dejar un comentario

X