
Quizás las cartas de amor
sean un arte olvidado,
al que debemos recurrir y rescatar
de vez en cuando.
Es una de las tantas formas de halagarte.
Acompañada de una estilizada
caligrafía, es un deleite para estimular
cada uno de los sentidos.
Cuán increíble es lo que un trozo de papel
puede transmitir; disfrazándose
de saetas, y flechar a un letargo corazón
haciendo surgir un nuevo amor.
Las cartas de amor trascienden
pues van contando una historia
que incluso vence al tiempo y al espacio
quedando para la posteridad.
Se escriben,
y con cada latido intentan
acortar distancias,
nos recuerdan lo que el amor puede inspirar.
Leerlas es un placer, me hacen evocar
su voz que se parece a un céfiro,
cada palabra es una caricia con la que me estremecí:
el alma y el corazón se besaron.
Las cartas de amor
inmortalizan sentimientos,
los hacen perdurar, plasmados,
y quién sabe… tal vez algún día te tropieces
con algunas líneas que fueron pensadas para ti.
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