
Tengo una larga historia
con quien apretuja mi lengua
y exprime las palabras hacia mi estómago,
cada vez que las miradas me examinan.
Hace algunos días
que mi corazón corre sin destino
y sus pasos resuenan en mi cabeza
donde nadie más los escucha.
Le conté a los demás sobre ella,
de las noches que me roba el sueño
y de las historias que me cuenta
sin que nadie pueda verla.
Aun así
solo yo puedo decir
cómo se transformó mi vida
con la ansiedad acampando aquí.