En partes

8. EN PARTES

Ya me he quedado sin nariz como el personaje de Gógol.
Mis ojos circulan tres esferas transparentes.
El color obsidiana de mis pupilas se dispara en una bala de grafito hacia el vacío.
Me deforman la figura de los labios, son ahora eco contorneado de voz.
En mis brazos se acurrucan las pieles de todo mi ser.
Se deslavan mis cabellos enmarañados en lienzos,
pincelados por manos de infantes.

Mis piernas forman un corazón,
mis uñas crecen sus límites hasta alcanzar las cosquillas del orbe.
Y cuento que soy ahora cinco figuras geométricas
que no empiezan en uno y no antecede el cuatro al quinto número.
Soy el triángulo que se sentía encajonado,
soy el diluvio pasado donde crece la esperanza.

Mis pestañas son arañas que se estiran, atractivas;
mis tendones son la vuelta del acróbata,
que se estremece cuando el aplauso compromete el acto,
y los huesos tensos despersonalizan el arte.

Soy la sangre que cabalga,
me columpio en la parábola.

El trabajo del des-compositor no labura en los días del alma,
El único objeto que en vez de desfigurarse se figura adoctrinará su verdad, poder:
separo mi carne del cuerpo, uno el cuerpo con el alma.
Soy como usual liosa sustancia que juega con su empaque,
y lo rompe
y lo esconde
pero no lo recompone porque igual funciona.
Soy como todo: el recipiente.
Manipulado por las garras del gato.

En el centro de mi pensamiento se abre un camino de cráneos.
Mi ejército de desnudos
cabalgan con el mensaje del cuerpo que ha sido actualizado.

Semblanza

Mariana Soto Almaguer, 25 de febrero del 2006, Col, Mex. Desde muy pequeña he vivido con la escritura vinculada a la respiración. Me gustan las texturas de las letras, la necedad del arte. Hace unos meses auto publiqué un libro titulado Todos los delitos de la memoria.

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