El centro de mi universo

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El centro de mi universo no ha sido un punto fijo en el espacio ni en el tiempo. Ha cambiado conmigo.

Es fácil deducir que, en la primera edad, fueron mi madre y mi padre quienes cautivaban mi atención. Ellos eran mi centro y mi todo.

Luego nacieron mis hermanos y empezó a germinar la idea de que yo tenía que distinguirme y ser la buena: la buena hermana mayor, la buena estudiante, la buena amiga, la buena hija.

Tiempo después, se me ocurrió que, algún día, podría ser una buena madre y ese pensamiento se fijó, echó raíces en mi psique y se convirtió el centro de mi universo. Con los años, el anhelo tomó la forma de una posibilidad, y a las seis de la tarde, el primer miércoles del otoño de aquel bendito año, la vi.

Una lágrima corrió por mi mejilla. De pronto era real: no un par de líneas en un test de embarazo, no un nivel elevado de GCH en el análisis de sangre; ya era una cosita en mi vientre. Fue amor a primera vista. Desde ese momento, ella fue el centro de mi universo.

Giro en torno a ella, que no es el sol, pero es la estrella de mis mañanas, y aunque no es la luna, es la luminosa que contrarresta mi oscuridad.

Semblanza

Tengo 27 años y soy una mamá humanista que escribe, cocina y hace manualidades. Soy Lic. en Lengua y literaturas hispánicas por la Facultad de Filosofía y letras de la UNAM. Me he desempeñado como tallerista, redactora en RevistaDel Fraude ACFE-Capítulo México y correctora de estilo en ASF y en PUIC-UNAM. Este año, uno de mis cuentos fue publicado en la Antología de cuentos infantiles Pequeños gigantes editado por la Red de Escritores y Escénicas, Potosí, Bolivia (2021).

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