Todo lo que soy

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Cada cierto tiempo se hace necesario el reconocimiento de la singularidad de cada parte, de hacer evidente lo que es diferente dentro del conjunto orgánico. En esos momentos, vuelve a tener vigencia la pregunta que ha de discernirse colectivamente: ¿Quién es la hija favorita? 

Manuela dice que no se trata de amor: —Somos como las partes del cuerpo, ¿cómo podría alguien decir que quiere más a su pie derecho que al izquierdo? —. Ella piensa en sus pies ágiles y sincrónicos, pero existen cuerpos que tropiezan todo el tiempo. Hay pies derechos cicatrizados y dedos izquierdos eternamente víctimas de la trampa del borde de la cama. Somos así, distintas como las partes del cuerpo. 

Buscamos asimetrías toda la tarde. Develamos protuberancias, enrojecimientos, zonas donde el bello es más oscuro y cursos de venas estampadas que sirvan como argumentos. De tanto buscarnos llegamos a la misma conclusión: siempre ha sido Milo. No lo vemos más y a mamá le duele, tanto que llora una vez al mes. Es difícil de explicar, pero lo entiendo como a mi útero. Siempre hay huellas que te hacen consciente de lo que existe dentro. 

Meli se encargó de concluir: —En cualquier caso, seguro no eres tú la favorita. Mamá dice el nombre de todas al llamarte antes de decir el tuyo: Manu, Meli, ¡Mila! —. Y yo sé que estoy en la mente de mamá más allá de las palabras, en alguna parte de su espalda. 

—¿Cuál es el omóplato que le lastima? —le ha preguntado el médico la última vez. 

Ella dijo también todas las posibilidades: —Derecho, ¡no!, izquierdo —nombrando todo hasta encontrarme—. ¡Aquí!

Semblanza

Stephanie Vega Jáuregui (Guadalajara, 1994). Tapatía residida en la Ciudad de México. Aficionada a las palabras. Practicante académica de la Historia, amante de la literatura de Ciencia Ficción y la Danza Africana.

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