Acortar la distancia

canyon-2178786_960_720-thegem-blog-default

En una anécdota que Platón reproduce de Sócrates, se cuenta que cierta ocasión el filósofo Tales cayó dentro de un pozo al estar ensimismado observando las estrellas; una sirvienta de Tracia, de espíritu alegre y burlón, se rio, diciendo que aquél quería saber lo que pasaba en el cielo y se olvidaba de lo que tenía delante de sí y a sus pies. Esta discrepancia entre lo asequible y lo imposible es parte de nuestra naturaleza curiosa, aventurera, imaginativa. 

La exploración del universo forma parte de los sueños colectivos de la especie humana. ¿Quién no ha elevado su vista a las estrellas imaginando que aquellas luces incandescentes que pueblan la noche están a nuestro alcance? Lo curioso es que a pesar de que podemos verlas, en realidad se encuentran a una distancia promedio de dos mil años luz, es decir, lo que vemos es el pasado de dichas estrellas. 

La estrella más cercana a nosotros es el Sol; en el gran esquema universal la distancia entre la Tierra y dicho astro es relativamente corta en unidades astronómicas. Un rayo luminoso del Sol recorre aproximadamente 149.597.870 km en ocho minutos y veinte segundos, en promedio, para alcanzar nuestro planeta. La siguiente estrella más cercana, es Próxima centauri y se ubica a una distancia de 4.2 años luz.

El tiempo y la distancia configuran la principal barrera del ser humano en su deseo por trascender lo terrenal y alcanzar –literalmente- las estrellas. Desde la llegada del hombre a la Luna hasta los robots tripulados en Marte, nuestro avance hacia otros planetas ha sido paulatino. Si, además, sumamos que viajar a la velocidad de la luz no nos es posible, las demarcaciones lejanas del universo continúan siendo inaccesibles para nosotros.

Sin embargo, ante las barreras físicas, la imaginación se yergue como medio para alcanzar este anhelo. La ficción ha sido un puente que nos ayuda a reducir y acortar distancias. La literatura, el cine y el arte, nos acercan a otros rincones del universo, basta leer a Isaac Asimov, Frank Herbert, Arthur C. Clarke o Dan Simmons para recorrer el cosmos y mantener el ímpetu de conocer lo remoto. 

En ese sentido, la distancia entre nosotros y el planeta más alejado del sistema solar se puede reducir gracias a la ciencia ficción. Nuevamente, un libro puede servir como vehículo, puente o escalera para salir del pozo y alcanzar las estrellas.

2

Dejar un comentario

*

code

X