Meditación o Poesía de las partes del cuerpo

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Grito a un ser vivo

 

Él es epifanía arcana de su ser, totalidad de su torrente sanguíneo, es cada suspiro al alba que ellos asfixian con su descuido.

Él es función vital que les resguarda; hace andar, hace vibrar, provoca pasión entre su paladar y sus labios, es sensación y placer en cada roce.

¡Él grita! Es de dolor. Si pusieran atención, ¿podrían escucharlo? Si lo conocieran, ¿podrían cuidarlo y amarlo más? No es un pétalo muerto.

No escondan el dolor físico en el silencio de su mente, ¿acaso no pueden sentir que sangra?

Él es su cuerpo herido, gritando ¡soy un ser vivo! No dejen que agonice por su olvido.

 

Ataraxia corporal

 

Ella es vaho en cada respiro, cada latido es perfección, ataraxia corporal en cada inhalación y exhalación. Ella extirpó la incuria al vencer el vendaval.

¡Ella recuerda muy bien la conmoción de ese día gris! Dos palabras le dieron un vuelco estruendoso a su corazón: “virus letal”. Una corona de espinas recibió, su estómago sintió pánico mezclado con hiel.

Ella dormía mientras sus manos temblaban sin control, la taquicardia se elevó por los cielos con un dolor de cabeza que le taladraba los sesos, se despertó desorientada, sin aliento.

Vencer el suplicio es ver el cielo acariciando su piel como un suspiro de oxígeno que fluye como un río vehemente por sus pulmones, como el evaporar de un dulce beso en su boca.

Siente recorrer la ataraxia desde la palma de sus manos hasta la punta de los dedos de sus pies, la excita al inhalar cada estímulo de vida.

Saturación de amor

 

El organismo se altera pero jamás sucumbe ante la enfermedad. Ellos lucharon contra la disnea, fragante saturación de amor.

El dolor: buen augurio de que el cuerpo pelea por vivir, pero nunca garantía de que la acidia no cobrará la factura.

El último suspiro de amor detonó el lento palpitar de los amantes. El dulzor de la atención médica de ángeles, cual tierno efluvio, dio alivio a sus cuerpos exhaustos.

Los médicos no perdieron, velaron con todo su arsenal para salvar sus almas, saturación de amor les regalaron para amarse eternamente bajo la bóveda celeste.

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Comentarios (1)

¡Hermoso Mariana!
Felicidades…

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