Entre realidades

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El espacio entre los pies y el suelo,

entre los pies y la suela, la tela.

La respiración que se mueve,

latidos que corren más rápido, no descansan.

La suela contra el suelo

y los olores comienzan a surgir

al ponerte en movimiento.

Los sabores asociados,

la mirada de un platillo a otro,

de un recuerdo a otro.

Los sonidos crean la atmósfera:

como salir de casa y cerrar la puerta,

como salir del espacio privado

a la vida de las voces de tonos distintos.

 

Despertar del sueño y levantarte:

otra forma de viaje que trae nuevas posibilidades.

Escuchas la alarma

que termina con la canción del arrullo.

¿Dónde estás?

El movimiento de los párpados

es todo un viaje para los músculos,

al estirarse uno a uno con las articulaciones,

la respiración y el flujo sanguíneo.

El flujo intestinal también comienza.

 

Tu primera parada del día,

¿dónde estás?

Pisas descalza, pisas la tierra, el cemento, la losa.

 

En sueños tu mente te lleva navegando

en otro tipo de viaje.

Espera por mí.

Quiero terminar de pasear entre los pastos que no conozco,

entre las personas que no he visto,

entre los mares que no he visitado

y las imágenes que faltaron ver durante el día,

que recuerdo con la imaginación

dentro de las imágenes nocturnas.

Escucha:

«aquellas voces son tan reales en los sueños,

los sentidos se despiertan, aunque estés dormida».

 

Pasas de un día a otro

como pasan las páginas de un libro.

¿Una nueva aventura?

La crónica cotidiana, el diario, la publicación del día:

otro viaje por las redes.

 

Si hoy te encuentras navegando

entre el sueño y la vigilia,

¿qué realidad visitarás más tarde?

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