Hermanas

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Al venir de un hogar donde hablar de Dios es mal visto, siempre pareció normal que en los debates entre ciencia y religión se cuestionase la fe ciega en Dios; pero no se plantea una pregunta similar hacia la ciencia. 

Quizá se debe a que la ciencia no permite la fe en tanto que ofrece explicaciones mediante estudios comprobables. ¿Acaso la religión no ha ofrecido tratados para probar la existencia de Dios, así como sus alcances? Tal vez lo que se debe evitar es creer ciegamente en las instituciones que intentan convencernos sobre lo que es lo correcto, y más si lo hacen de maneras violentas e intolerantes.

Tal vez, porque a diferencia del Dios cristiano, cuya omnipotencia se reconoce como incomprensible para el hombre, la ciencia permite tener certeza de las consecuencias de ciertos actos, por ende, es posible estimar varios eventos. A saber, si tiro un objeto al suelo, este va hacia abajo. Podemos predecirlo porque conocemos la teoría de la gravedad. Aunque a veces nos olvidamos de que esta teoría tiene como sustento a Dios, y eso no demerita a aquella gran observación ni nos impide hacer aseveraciones con ella.

Para terminar de hermanar a la ciencia con la religión, quisiera mencionar al Big Bang, una de las mejores explicaciones sobre la creación del universo. Por otro lado, tenemos una lectura de Aristóteles y su motor primero. Básicamente se plantea que, si toda acción requiere de una causa, debe haber una causa primera, es decir un impulso que haya dado pie al mundo que conocemos. Cuando los medievales retomaron este texto del filósofo griego, nombraron “Dios” a ese motor. En ese sentido Dios, el Motor primero y el Big Bang son una y la misma cosa: una manera de nombrar al evento originario del universo. 

El punto es que, al indagar un tema a profundidad, nos damos cuenta de los vacíos que hay detrás de ese conocimiento. Intentar resolver esas dudas nos puede llevar a nuevas teorías sobre la misma línea, así como a descubrir otras maneras de comprender la realidad. Y vaya que nos hemos explicado nuestro día a día de diversas maneras. Para algunos es la ciencia, para otros es un orden, unos lo llaman Dios o Dioses, Pachamama, no olvidemos a quienes entienden la realidad como un sueño comunitario…

La diversidad al entender el mundo es impresionante. Intentar conocerla de una sola manera es limitarse pues, aunque nuestra forma de entender al mundo sea la mejor explicación que conocemos, no significa que sea la única. ¡Explora!

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