Significado

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Nunca utilicé, realmente, el nombre de las cosas; mucho menos si se trataba de algo malo o que me quitara los ánimos de existir. Primero fue la falta de apetito, a pesar de haber asistido a un psicólogo y a un nutriólogo por mi falta de peso, vómitos constantes, caída de cabello y falta de energía. Jamás lo llamé anorexia, no me gustaba; prefería llamarlo, una y mil veces, «mi pequeño problema». No acabó ahí. Cuando las autolesiones surgieron, decía que lo podía controlar, que solamente era «una cosa pequeña comparada con los problemas de los demás». No podía ni levantarme de la cama, me sentía triste y ni siquiera tenía un día productivo, así que tuve que ir nuevamente al doctor; jamás me recordó llamarlo depresión, solamente era «un episodio más que podía soportar». Cuando una de mis mascotas murió jamás lo mencioné como debía, solamente dije: «mi pequeño ángel ahora está con los demás». Cuando empecé a sentirme segura con una persona, y sabía todo el daño que me provocaba tanto psicológicamente como físicamente, no lo llamé dependencia emocional, solo era «algo de lo que debía salir sola». Así fue durante mucho tiempo y, sin ver más, me hundí en un algo que se llamaba el día que las cosas no tuvieron nombre, el día que mis síntomas se convirtieron en un algo que no podía describir, que no podía expresar porque era mucho para mí, el momento en que las navajas no tenían nombre y solamente eran un algo, en el momento que dejé que las cosas me hundieran sin siquiera poder decir su nombre. Perdí toda forma de expresarme, todo estaba dando vueltas en mi cabeza. Sin embargo, en el agujero negro en que estaba empecé a construir una barrera y a hacer uso de una fortaleza que nunca había tenido. 

Llegó un momento en que esa barrera retenía recuerdos e impedía que todas las emociones, sin excepción, llegaran de un momento a otro, inundando mi mente y mi corazón. Pero tuvo que llegar el día en que esa barrera se rompió y todo lo que había retenido volvió. En ese momento decidí llamar a las cosas por su nombre; busqué ayuda, era hora de enfrentar a mis demonios, porque si no lo hacía me iba a hundir con ellos. Hoy comenzaba a renombrarme las cosas por su nombre, tanto las buenas como las malas, llegó ese día con un sol tan brillante, que la luz que imprimió en mí fue mucho más fuerte que la oscuridad que se extendía alrededor. 

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Comentarios (2)

Me encantó, muchas felicidades!

Muy anecdótico, sin que necesariamente sea biográfico. Más bien, retórico. Perdón pero no veo narrativa.

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