
Nuestros días, afortunadamente, son hojas, lienzos en blanco en donde podemos plasmar nuestras historias.
Y lo mejor de todo es que siempre estamos a una decisión de cambiar nuestro destino. Es hermoso cuando piensas en que todos los caminos son posibles; no hay barreras, sólo las que nosotros nos imponemos, y ¡ah! cómo cuesta eliminarlas.
Siempre hay un motivo, una razón que desde lo más profundo de nuestro ser nos mueve, y aunque a veces pareciera que las circunstancias o los resultados de nuestras acciones son el final… no es así, pues incluso de los finales pueden crearse nuevas historias, nuevas experiencias y muchas veces hasta mejores de lo que hubiésemos planeado.
Por tal motivo, todos los caminos son posibles, sólo se necesita un poco de decisión e inspiración inquebrantable, y lo más importante, que tomarlos nos haga feliz.
Tal es la posibilidad, que puedes llegar a conectar inesperadamente con alguien del otro lado del mundo, cuando ni siquiera había una remota posibilidad de que sucediera.
Me gusta pensar que en el camino he conocido y seguiré conociendo a las personas correctas que contribuyen a mi vida, y que muchas veces le dan un giro inesperado a las circunstancias; y que aún no he experimentado la infinidad de caminos; me hace creer que todo es posible.
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