La risa de Miranda me llenó el corazón. Nunca aprendí a sonreír, no pude corresponderle. Toda ella olía a especias de cocina y un toque de perfume de magnolias. —Mírate,…
Daniela Olivares Arteaga
Escondida en el primer mesabanco de la segunda fila del salón 303 a las 4:44 de la tarde de un viernes, estaba esta carta: Mi amada Elisa: Te odio. Odio…
Suena el reloj a las siete treinta, se levanta mi cuerpo de la cama mas mi espíritu dormita sonámbulo entre el vacío de mis recuerdos felices. Escucho las manecillas…
Aro guardó la última manzana en el barril de roble, le gustaba que el aroma de la fruta inundara la alacena cada que lo abría, le puso la tapa y…
Nazco y expulso un rayo por mi espalda; el corazón vomita lava. El capullo se derrite y soy libre. Crezco sin alas de trueno ni colores de fuego; la sangre…