Te acercas a la cueva de las estelas inmóviles, exploras el camino abandonado, resbalas. Los surcos se pierden hacia adentro, te jalan, arrebatan el tiempo. Llegaste de noche, con…
Alejandra Gabriela Durán Escamilla
Encontrarás tu voz, el tono, las palabras que definen tu rastro. Sí, te hallarás hecha nudo, con las uñas mordidas, el vientre roto, los dientes rechinantes. Podrás hablarte,…
Habito la ciudad hundida, secreta, ciudad empedrada de nardos de muros altos de espinas. Arribo cerrando los ojos, quedándome en negro, mojando con la memoria la tez de mis…
Si escribo es porque quiero y porque se me da la gana. Tarareo coplas, invento cornicabras. Redacto altiva, gozosa, en ocasiones, con recelo. Me gusta pensar que mis ideas habitan…
Estará esperándote a la salida. Mirará tus ojos con alegría mustia. En su mundo yo ya no existo. Tendré que irme, es hora. Saldré a pisar las piedras cuyo musgo…
El día que supe que no volvería a verte, me armé de todo lo posible por recordarte. Te vi vacía pero aún plena. Habías dado tanto para nosotros que tu…
Soñé que soñabas que estábamos despiertos. Reposábamos sobre las fauces de la tierra. De pie, mirándonos, habitamos la ausencia, veníamos de la nada. Caminaste movido por un impulso hiriente, …
El futuro apareció ayer en el espejo. Me miró a los ojos, mostró, altivo, sus manos viajeras; inclemente, la voz aguda de su canto. Lo recibí con poco tiento. …
Te elevas sobre los recuerdos, ciudad de sueños perdidos. Te despides del peso de tus ojos. Flotas. Intentas mantener firmes las raíces que escondiste en nuestro suelo. Te aferras al…
Lo sabes, deberías estar haciendo otras cosas, entre ellas, dejar de perderte en la comida para no pensar; exacto, para no sentir la frustración que te persigue desde hace meses,…
Reposas en el llanto de las tierras perdidas. Te quebraste, huiste. Tu nombre silbaba en el fuelle vibrante, territorio extraño con paisaje de ocres. Hoy los vientos sufrientes quieren…
Apareces diciendo mi nombre, tocando la punta de los pies que huyen. Miras el abismo. Respiras el silencio de los pasos que no fueron. El cielo está hoy caído….
De vez en cuando me viene el recuerdo de ese papel húmedo y arrugado en el que, a los doce años, me dijiste que te gustaba. Lo escribiste en letras…
Tienes nueve años. Estás de regreso en ese departamento gris que nunca te gustó. Llegas con tu madre después de comer y descargan en el comedor aquellas bolsas con trastes…
Hasta ahora no he podido hablarle de ti, mucho menos de las tardes que pasamos juntas. ¿Enseñarle fotos? Bah… E. prometió ser mi escucha confidente de los días en que…